En un mundo donde la Inteligencia Artificial puede generar miles de imágenes y textos en segundos, el valor de lo "perfectamente imperfecto" ha comenzado a cotizarse al alza.
Las marcas globales están notando un fenómeno curioso: el consumidor está desarrollando un radar para detectar el contenido sintético. Como respuesta, la tendencia publicitaria de 2026 no es más tecnología, sino más humanidad.
Desde campañas con fotografías sin retocar hasta narrativas que celebran los errores de producción, el nuevo lujo en la publicidad es la autenticidad radical. Las empresas que logren equilibrar el uso de algoritmos para la data, pero mantengan el corazón humano en la idea, serán las que dominen el mercado este año.